Todos los textos
que hemos conseguido, coinciden en que la utilización de las piedras para sellar quizá sea la forma más antigua conocida de impresión. De uso común en la antigüedad en Babilonia y otros muchos pueblos, como sustituto de la firma y como símbolo religioso, los artefactos estaban formados por sellos y tampones para imprimir sobre arcilla, o por piedras con dibujos tallados o grabados en la superficie. La piedra, engastada a menudo en un anillo, se coloreaba con pigmento o barro y se prensaba contra una superficie elástica y dúctil a fin de conseguir su impresión.
La evolución de la imprenta desde el método sencillo del tampón hasta el proceso de imprimir en prensa parece que se produjo de forma independiente en diferentes épocas y en distintos lugares del mundo. Los libros que se copiaban a mano con tinta aplicada con pluma o pincel constituyen una característica notable de las civilizaciones egipcia, griega y romana. Estos manuscritos también se confeccionaban en los monasterios medievales y tenían gran valor. En la antigua Roma, los editores de libros comerciales lanzaron ediciones de hasta 5.000 ejemplares de ciertos manuscritos coloreados, como los epigramas del poeta romano Marcial. Las tareas de copia corrían a cargo de esclavos ilustrados.
Imprenta en Oriente
Ya en el siglo II d.C. los chinos habían desarrollado e implantado con carácter general el arte de imprimir textos. Igual que con muchos inventos, no era del todo novedoso, ya que la impresión de dibujos e imágenes sobre tejidos le sacaba al menos un siglo de ventaja en China a la impresión de palabras.
Dos factores importantes que influyeron favorablemente en el desarrollo de la
imprenta en China fueron la invención del papel (en esta
misma página aportamos otro texto sobre el origen del papel en
China) en 105 d.C. y la difusión de la religión budista en China. Los materiales de escritura comunes del antiguo mundo occidental, el papiro y el pergamino, no resultaban apropiados para imprimir. El papiro era demasiado frágil como superficie de impresión y el pergamino, un tejido fino extraído de la piel de animales recién desollados, resultaba un material caro. El papel, por el contrario, es bastante resistente y económico. La práctica budista de confeccionar copias de las oraciones y los textos sagrados favorecieron los métodos mecánicos de reproducción.
Los primeros ejemplos conocidos de impresión china, producidos antes de 200 d.C., se obtuvieron a base de letras e imágenes talladas en relieve en bloques de madera. En 972 se imprimieron de esta forma los Tripitaka, los escritos sagrados budistas que constan de más de 130.000 páginas. Un inventor chino de esta época pasó de los bloques de madera al concepto de la impresión mediante tipos móviles, es decir, caracteres sueltos dispuestos en fila, igual que en las técnicas actuales. Sin embargo, dado que el idioma chino exige entre 2.000 y 40.000 caracteres diferentes, los antiguos chinos no consideraron útil dicha técnica, y abandonaron el invento. Los tipos móviles, fundidos en moldes, fueron inventados independientemente por los coreanos en el siglo XIV, pero también los consideraron menos útiles que la impresión tradicional a base de bloques.
La Primera Imprenta China
La impresión en su forma más primitiva, se hacía con bloques de madera, en los que se tallaban a mano tanto los textos como las ilustraciones. El primer libro que se imprimió fue el Sutra de Diamante, estampado por Wang Chieh el 11 de mayo del año 868, en China.
Hay motivos para creer que la Emperatriz del Japón dispuso en el año 770 de nuestra era, que se sacase un millón de estampaciones de un bloque tallado de madera. El texto era una cita de las escrituras budistas.
Los bloques de madera se tallaban a mano, en relieve e invertidos, se les “entintaba” con pintura de agua, y se colocaba el papel encima del bloque. Un fuerte frotamiento trasladaba la tinta al papel o pergamino.
Los primeros tipos móviles o manuales los hizo en China, Phi Sheng, entre los años 1041 y 1049. Aunque los tipos móviles fueron, pues, inventados por chinos, su idioma no era adecuado para utilizarlos. No se sabe que el arte de la
imprenta encontrase un camino desde China hasta el Occidente, ni si la impresión con bloques y tipos móviles fuese descubierta más tarde en Europa.
Imprenta en Occidente
La primera fundición de tipos móviles de metal se realizó en Europa hacia mediados del siglo XV; se imprimía sobre papel con una prensa. El invento no parece guardar relación alguna con otros anteriores del Extremo Oriente: ambas técnicas se diferencian mucho en cuanto a los detalles. Mientras que los impresores orientales utilizaban tintas solubles en agua,
las imprentas occidentales emplearon desde un principio tintas diluidas en aceites. En Oriente, las impresiones se conseguían sencillamente oprimiendo el papel con un trozo de madera contra el bloque entintado.
Las primeras imprentas occidentales en el valle del Rin utilizaban prensas mecánicas de madera cuyo diseño recordaba el de las prensas de vino. Los impresores orientales que utilizaron tipos móviles los mantenían unidos con barro o con varillas a través de los tipos.
Las imprentas occidentales desarrollaron una técnica de fundición de tipos de tal precisión que se mantenían unidos por simple presión aplicada a los extremos del soporte de la página. Con este sistema, cualquier letra que sobresaliera una fracción de milímetro sobre las demás, podía hacer que las letras de su alrededor quedaran sin imprimir. El desarrollo de un método que
permitiera fundir letras con dimensiones precisas constituye la contribución principal del invento occidental.
Los fundamentos de la imprenta ya habían sido utilizados por los artesanos textiles europeos para estampar los tejidos, al menos un siglo antes de que se inventase la impresión sobre papel. El arte de la fabricación de
papel (en esta misma página ampliamos al respecto), que llegó a Occidente durante el siglo XII, se extendió por toda Europa durante los siglos XIII y XIV. Hacia mediados del siglo XV, ya existía papel en grandes cantidades. Durante el renacimiento, el auge de una clase media próspera e ilustrada aumentó la demanda de materiales escritos.
La figura de Martín Lutero y de la Reforma, así como las subsiguientes guerras religiosas, dependían en gran medida de la prensa y del flujo continuo de impresos.
Johann Gutenberg, natural de Maguncia (Alemania), está considerado tradicionalmente como el inventor de la imprenta
en Occidente. La fecha de dicho invento es el año 1450. Ciertos historiadores holandeses y franceses han atribuido este invento a paisanos suyos, aduciendo abundantes pruebas. Sin embargo, los libros del primer impresor de Maguncia, y en concreto el ejemplar conocido como la Biblia de Gutenberg, sobrepasa con mucho en belleza y maestría a todos los libros que supuestamente le precedieron. El gran logro de Gutenberg contribuyó sin duda de forma decisiva a la aceptación inmediata del libro impreso como sustituto del libro manuscrito. Los libros impresos antes de 1501 se dice que pertenecen a la era de los incunables.
En el periodo comprendido entre 1450 y 1500 se imprimieron más de 6.000 obras diferentes. El número de
imprentas aumentó rápidamente durante esos años. En Italia, por ejemplo, la primera
imprenta se fundó en Venecia en 1469, y hacia 1500 la ciudad contaba ya con 417
imprentas. En 1476 se imprimió un gramática griega con tipografía totalmente griega en Milán y en Soncino se
imprimió una biblia hebrea en 1488. En 1476 William Caxton llevó la
imprenta a Inglaterra; en España, Arnaldo de Brocar compuso la Biblia Políglota Complutense en seis tomos entre 1514 y 1517 por iniciativa del Cardenal Cisneros; en 1539 Juan Pablos fundó una
imprenta en la Ciudad de México, introduciendo esta técnica en el Nuevo Mundo. Stephen Day, un cerrajero de profesión, llegó a la Bahía de Massachusetts en Nueva Inglaterra en 1628 y colaboró en la fundación de Cambridge Press.
Las imprentas del norte de Europa fabricaban sobre todo libros religiosos, como biblias, salterios y misales. Los impresores italianos, en cambio, componían sobre todo libros profanos, por ejemplo, los autores clásicos griegos y romanos redescubiertos recientemente, las historias de los escritores laicos italianos y las obras científicas de los eruditos renacentistas. Una de las primeras aplicaciones importantes de la
imprenta fue la publicación de panfletos: en las luchas religiosas y políticas de los siglos XVI y XVII, los panfletos circularon de manera profusa. La producción de estos materiales ocupaba en gran medida a los impresores de la época. Los panfletos tuvieron también una gran difusión en las colonias españolas de América en la segunda
mitad del siglo XVIII.
Mas sobre Imprentas: Prensas de imprenta
La máquina que se utiliza para transferir la tinta desde la plancha de impresión a la página impresa se denomina prensa. Las primeras prensas de imprimir, como las del siglo XVI e incluso anteriores, eran de tornillo, pensadas para transmitir una cierta presión al elemento impresor o molde, que se colocaba hacia arriba sobre una superficie plana. El papel, por lo general humedecido, se presionaba contra los tipos con ayuda de la superficie móvil o platina. Las partes superiores de la
imprenta frecuentemente iban sujetas al techo y una vez que el molde se había entintado, la platina se iba atornillando hacia abajo contra el mismo. La prensa iba equipada con raíles que permitían expulsar el molde, volviendo a su posición original, de modo que no fuera necesario levantar mucho la platina. Sin embargo, la operación resultaba lenta y trabajosa; estas prensas sólo producían unas 250 impresiones a la hora, y sólo imprimían una cara cada vez.
En el siglo XVII se añadieron muelles a la prensa para ayudar a levantar rápidamente la platina. Hacia 1800 hicieron su aparición las prensas de hierro, y por aquellas mismas fechas se sustituyeron los tornillos por palancas para hacer descender la platina. Las palancas eran bastante complicadas; primero tenían que hacer bajar la platina lo máximo posible, y al final tenían que conseguir el contacto aplicando una presión considerable. Aunque las mejores prensas manuales de la época sólo producían unas 300 impresiones a la hora, las prensas de hierro permitían utilizar moldes mucho más grandes que los de madera, por lo que de cada impresión se podía obtener un número mucho mayor de páginas. La impresión de libros utilizaba cuatro, ocho, dieciséis y más páginas por pliego.
Durante el siglo XIX, las mejoras incluyeron el desarrollo de la prensa accionada por vapor; la prensa de cilindro, que utiliza un rodillo giratorio para prensar el papel contra una superficie plana; la rotativa, en la que tanto el papel como la plancha curva de impresión van montados sobre rodillos y la prensa de doble impresión, que imprime simultáneamente por ambas caras del papel. Los periódicos diarios de gran tirada exigen utilizar varias de estas prensas tirando al mismo tiempo el mismo producto. En 1863 el inventor norteamericano William A. Bullock patentó la primera prensa de periódicos alimentada por bobina, capaz de imprimir los periódicos en rollos en vez de hojas sueltas. En 1871 el impresor Richard March Hoe perfeccionó la prensa de papel continuo; su equipo producía 18.000 periódicos a la hora.
Ilustración de libros
Durante siglos, los dibujantes trabajaban en libros ilustrados a mano; con la llegada de la
imprenta, los artistas grababan sus creaciones en madera o metal, lo cual permitía a los impresores renacentistas reproducir en sus
imprentas tanto imágenes como textos. Entre los artistas famosos del renacimiento que produjeron ilustraciones para libros se hallan el italiano Andrea Mantegna y los alemanes Alberto Durero y Hans Holbein el Joven. La amplia reproducción de sus trabajos influyó de manera notable el desarrollo del arte renacentista.
Tipos, prensas de acero y máquinas tipográficas
Hasta el siglo XIX se habían ido creando algunas tipografías de gran belleza y se había perfeccionado el oficio de la
imprenta. Hacia 1800, sin embargo, los avances en el mundo de la impresión hicieron hincapié en aumentar la velocidad. Charles, tercer conde de Stanhope, introdujo la primera prensa de imprimir construida totalmente de acero. En 1803, los hermanos Henry y Sealy Fourdrinier instalaron en Londres su primera máquina de fabricar papel; producía una bobina de papel continuo capaz de hacer frente a una demanda en constante crecimiento. Más tarde, en 1814 Friedrich König inventó la prensa accionada por vapor, revolucionando toda la industria de la impresión. En 1817, Fco. Xavier Mina, liberal español que organizó una expedición para apoyar la lucha de los patriotas mexicanos por su independencia, llevó a México la primera
imprenta de acero, en la que imprimió sus periódicos y proclamas. Se considera la primera
imprenta que hubo en el estado de Texas, entonces territorio de Nueva España. En la actualidad se encuentra en el Museo del Estado.
Las grandes ediciones que publicaban aumentaron aún más en 1829 al aparecer los estereotipos, que permiten fabricar duplicados de planchas de impresión ya compuestas. En 1886 los equipos de composición se perfeccionaron, permitiendo reducir drásticamente el tiempo necesario para componer un libro en comparación con las labores manuales. Por último, la fotografía ha venido a contribuir al desarrollo de los modernos procesos de fotomecánica.
En la década de los cincuenta aparecieron las primeras máquinas de fotocomposición, que producían imágenes fotográficas de los tipos en vez de fundirlos en plomo. Estas imágenes se fotografían con una cámara de artes gráficas a fin de producir unos negativos en película que sirven para obtener las planchas litográficas. Los avances en la tecnología de planchas en los años cincuenta y sesenta, junto con la fotocomposición, pusieron fin a un reinado de 500 años de la tipografía como principal proceso de impresión. La composición tipográfica con tipos de fundición prácticamente ha desaparecido, pero el huecograbado sigue utilizándose de forma habitual. La mayoría de las planchas en relieve se fabrican en la actualidad por procesos fotomecánicos directos.
Los ordenadores o computadoras que se utilizan hoy como máquinas de oficina pueden producir imágenes listas para impresión, reduciendo el tiempo y los costes de los principales procesos de
imprenta. Las computadoras se utilizan de forma habitual para crear dibujos, definir tipos, digitalizar y retocar imágenes y fundir todos estos elementos en un único trozo de película o directamente sobre la plancha de imprimir.
OFFSET
El offset es un sistema de impresión que usa placas de superficie plana. El área de la imagen a imprimir está al mismo nivel que el resto, ni en alto ni en bajo relieve, es por eso que se le conoce como un sistema planográfico.
Se basa en el principio de que el agua y el aceite no se mezclan. El método usa tinta con base de aceite y agua. La imagen en la placa recibe la tinta y el resto la repele y absorbe el agua. La imagen entintada es transferida a otro rodillo llamado mantilla, el cual a su vez lo transfiere al sustrato. Por eso se le considera un método indirecto.
Las placas para offset por lo general son de metal (aluminio) pero también las hay de plástico. Hay varias calidades de placa que determinan el precio y el uso que se le da (de acuerdo a su resistencia y facilidad de reuso).
El offset es el sistema más utilizado por los impresores por la combinación de buena calidad y economía, así como en la versatilidad de sustratos.
Algunas de las piezas que se pueden imprimir en offset son:
Volantes, anuncios, posters, contratos, notas, menues, trípticos, libretas, etc.
HUECOGRABADO
En este sistema de impresión las áreas de la imagen son grabadas hacia debajo de la superficie. Todas las imágenes impresas en huecograbado están impresas en un patrón de puntos incluyendo la tipografía. Esto produce áreas huecas en los cilindros de cobre. Se aplica tinta a los cilindros y ésta llena los huecos. Un rasero quita la tinta de la superficie y con una ligera presión la tinta se transfiere directamente al sustrato.
El producir los cilindros es muy caro, por lo cual el huecograbado sólo se utiliza para tirajes largos.
SERIGRAFÍA
Serigrafía es el método de impresión que funciona a base de la aplicación de tinta a una superficie a través de un "esténcil" montado sobre una malla fina de fibras sintéticas o hilos de metal, montadas sobre un bastidor. El
esténcil es creado por un proceso fotográfico que deja pasar la tinta donde la emulsión ha sido expuesta a la luz. La tinta se esparce sobre la malla y se distribuye con un rasero para que pase por las áreas abiertas y plasme la imagen.
Es uno de los procesos más versátiles ya que puede imprimir en casi cualquier superficie incluyendo: metal, vidrio, papel, plástico, tela o madera.
Las máquinas de serigrafía manuales se usan para tirajes cortos o al imprimir en material muy grueso o delgado. Casi toda la impresión serigráfica hoy en día se hace en prensas semi o completamente automáticas que pueden producir hasta 5,000 impresiones por hora.
Algunos tipos de impresiones en serigrafía son:
Tarjetas de presentación, papelería corporativa, hojas y sobres membretados, Invitaciones, agradecimientos, recuerdos, tarjetas de felicitación, participaciones, etc...
Fotocomposición:
Funciona a través de una matriz que imprime, con un rayo de luz, las letras en papel fotográfico. Da una buena calidad.
ENCUADERNADOS
Debemos dejar un margen suficiente en el impreso para acomodar el tipo de encuadernado que vaya a llevar. Teniendo en cuenta también la resistencia que ofrezca cada tipo, para que vaya de acuerdo con el uso que tenga el impreso.
Espiral metálica
Engrapado a caballo
Wire-O
Engrapado en tandem
Engargolado plástico
Encuadernado perfecto
Encuadernado con postes
Encuadernado cosido
....................................................................................
BREVE HISTORIA DE LA IMPRENTA
El nacimiento de la imprenta se remonta a China, en el año 593, cuando se reproducen por primera vez y de forma múltiple, dibujos y textos con la ayuda de caracteres de
imprenta tallados en tablas de madera (xilografía). El invento se debe a los monjes budistas, que impregnaban las tallas de color para imprimir con ellas sobre seda o papel de trapos. Si bien el primer libro impreso (un sutra budista con ilustraciones) data del año 868. Esta necesidad de imprimir libros surge de las disputas entre los eruditos a cerca de la autenticidad de los textos antiguos, decidiendo a partir de ese momento reproducir mediante grabado los textos de importancia cultural, para su difusión popular. Los caracteres móviles de
imprenta y, con ellos, la composición tipográfica, se deben al alquimista chino Pi Cheng (1040). Éste conjugará los años de tradición de la xilografía con la herencia obtenida durante más de dos mil años de técnicas de estampación con sellos, creando tipos estándar que podían fabricarse en serie. Los signos creados correspondían a palabras completas. Se realizaban con arcilla sobre moldes en negativo y posteriormente se cocían. Una vez terminados se unían sobre un marco metálico componiendo frases, unidos todos con masa adhesiva, y se procedía a la impresión. Con la composición tipográfica surgió un modo de impresión mucho más rápido y flexible que la xilografía. A partir de entonces, la cultura pudo llegar a todas las capas de la sociedad.
Estas técnicas llegaron a Occidente mucho después. El holandés Laurens Coster (S. XIV) será el primero en utilizar tipos móviles de madera, aunque universalmente se considera inventor de la
imprenta a Johannes Gutenberg (S. XV), por su creación de los tipos móviles de plomo fundido, mucho más resistentes (tipografía). Gutenberg conocía la dificultad de imprimir con páginas enteras talladas en madera e ideó un modo más racional de impresión, basado en tipos móviles. Así, en 1437 encargó a un tornero de Maguncia, Konrad Sasbach, la construcción de su
imprenta y él mismo creó los moldes para el fundido de las letras de plomo, que después se unían, una a una, formando las palabras en relieve en la llamada galera de composición para poder imprimir con ellas sobre el papel. En 1447 consiguió imprimir un pequeño calendario y en 1451 una gramática de latín, aunque su obra cumbre sería una Biblia. A partir de su muerte, 1468, su invento se extendió paulatinamente por toda Europa, y permaneció prácticamente inalterable hasta principios del siglo XX.
Dentro de la historia de la impresión, no obstante, las técnicas han ido sucediéndose y variando con el paso del tiempo. Así, los primeros restos hallados de la técnica del huecograbado datan del año 1446 y pertenecen a un maestro alemán que grababa sobre planchas de cobre con ayuda de un buril. Una vez cubiertas con tinta, ésta quedaba retenida en el interior de las líneas de la imagen grabada mientras que el resto de la tinta desaparecía al limpiar la plancha. Después la impresión se realizaba sobre papel húmedo y con la ayuda de una prensa. Esta técnicas sería mejorada en 1878 por el austriaco Karl Klietsch, valiéndose de la aplicación de cilindros (heliograbado).
En 1710, dos inventos confieren un gran impulso a las técnicas de impresión:
- El realizado por Jakob Christof Le Blon, que descubre la tricomía (reproducción de imágenes en colores a partir de tres básicos: rojo, azul y amarillo)
- El del holandés J. Van der Mey, que inventa, en colaboración con el predicador alemán Johannes Müller, la estereotipia. Este proceso permitirá la reproducción masiva, rápida y barata de formas de impresión en relieve basadas en planchas de plomo.
En 1796, el austriaco Alois Senefelder inventa la técnica de impresión denominada litografía. Se trata del primer proceso de impresión en plano. Para esta técnica se emplean como soporte placas de piedra caliza que absorben las sustancias grasas y el agua, aunque éstas no se mezclan entre sí. Si se dibuja o escribe sobre dicha piedra con un color graso y acto seguido se humedece la superficie con agua, ésta penetrará en la piedra sólo en aquellos lugares no cubiertos por los trazos escritos. Si se aplica después tinta grasa de impresión sobre la piedra, las zonas mojadas no la aceptan, mientras que queda adherida al resto de la plancha, pudiendo procederse así a la impresión.
Posteriormente, en 1826, Alois patentaría la litografía en color, logrando una técnica simplificada para lo que hasta ese momento sólo podía realizarse a mano. Aunque esta técnica sería mejorada en 1867 por C. Tessie du Motay, con la fotolitografía, siguiendo las investigaciones de las propiedades químicas de una cola de cromato sometida a la acción de la luz; investigaciones que ya habían realizado anteriormente William Henry Fox Talbot (1832) y Alphonse Louis Poitevin (1855).
En 1822, después de que el francés Simon Ballanche concibiera la idea de construir una máquina automática para componer textos, el estadounidense William Church logra construir la primera máquina de este tipo, la componedora. La idea era mecanizar y facilitar al máximo la complicada tarea de componer manualmente los tipos de plomo de la tipografía, uno a uno, formando textos completos, como se hacía desde Gutenberg. De todos modos, el hecho de que la máquina cometiera ciertos errores hizo que no se impusiera de modo universal. Habría que esperar la invención de la linotipia en 1884.
En 1846, el inglés Smart inventa una rotativa para la impresión litográfica, en la que todo el proceso se automatiza excepto para la entrada (alimentación) y salida (retirada) del papel. Surge así la primera
imprenta de offset automática. Aunque en 1845 Richard Hoe (EEUU) ya había obtenido una patente referida a la primera rotativa moderna. La gran demanda en este período de grandes tiradas de los periódicos existentes, llegando a superar incluso la producción de libros, hizo posible el éxito de las rotativas.
Así, en 1848 el diario londinense The Times pone en funcionamiento por primera vez una rotativa rápida de este tipo. Esta máquina fue perfeccionada por Augustus Applegath y Edward Cooper, ingenieros ingleses, siguienddo el principio de la máquina inventada por Hoe, aunque seguía trabajando únicamente con pliegos sueltos de papel. Algunos años después, en 1851, el constructor británico T. Nelson logra por fin desarrollar una rotativa para la impresión sobre bobinas contínuas de papel y, más tarde, en 1863, el inventor estadounidense William A. Bullock obtendrá la patente de la primera prensa rotativa para la impresión de libros sobre papel contínuo, modelo para las rotativas posteriores. A partir de este momento se darán algunos problemas, que van a ser corregidos años después. Son, por ejemplo, los cuellos de botella producidos en las fases de cortado y plegado del material impreso, así como la lenta tarea de la composición de los textos a mano. Será en 1884 cuando Ottmar Mergenthaler logre mecanizar este último proceso con la linotipia.
Siguiendo con la progresión cronológica, hubo algunos intentos como el del inglés Black, que inventó en 1850 una máquina plegadora automática capaz de plegar en octavo hasta dos mil pliegos por hora, al estar equipada con dispositivos de plegado y corte.
Es importante mencionar también a los técnicos ingleses Johnson y Atkinson, que en 1853 consiguieron construir una máquina completa de fusión de caracteres de
imprenta, que era capaz de fabricar hasta 30.000 caracteres diarios. Este dato es especialmente relevante porque desde el instrumento manual ideado por Gutenberg para fundir tipos, apenas había variado esta técnica.
Por su parte, en 1859 el fotógrafo inglés Warren de la Rue desarrolla un nuevo procedimiento que permite elaborar planchas para imprimir libros hechas de cola y glicerina. Esta técnica, denominada hectografía, se convertirá muy pronto en el procedimiento estándar empleado para imprimir normalmente pequeñas tiradas.
En 1881, el muniqués Georg Meisenbach, obtuvo una patente referida a un proceso fotográfico de impresión conocido como autotipia, basado en las técnicas del heliograbado y en las propiedades que adquirían ciertas resinas a través de la acción de la luz sobre ellas (palidecían, se oscurecían...). Aunque se considera inventor de la autotipia al científico británico William Henry Fox Talbot, en 1852. En 1890 Max Levy introducirá diversas mejoras, consiguiendo una mayor calidad en las imágenes (tramas más finas).
En 1884 destaca un hito importante en la historia de la impresión, el invento de la linotipia por parte del relojero alemán Ottmar Mergenthaler, basado en la composición totalmente automatizada de los textos. La innovación consistía en la posibilidad de poder escribir una a una las líneas del texto mediante un teclado, en lugar de ir componiéndolas letra a letra con sus correspondientes tipos de plomo manualmente. Así, una vez finalizada la composición de una línea, se fundía el molde de impresión en negativo, con plomo líquido, obteniéndose un sello de plomo para la impresión.
En 1904 la técnica de la litografía, y en general y mundo de la impresión, llega a su punto máximo con el desarrollo de la impresión en offset, utilizada en la actualidad. El offset fue desarrollado por dos técnicos de forma independiente. Por un lado el alemán Caspar Hermann y por otro el impresor Ira W. Rubel. Aunque es Hermann el que obtiene su método a partir de la tradición histórica de la litografía, Rubel dió también con la invención pero de un modo casual, tras un fallo de uno de sus operarios en una rotativa.
Actualmente la autoedición, con la incorporación de los ordenadores a las múltiples facetas y etapas de la edición, ha supuesto una revolución de consecuencias impredecibles en este campo. Una ventana abierta a la libertad de edición en el ya cercano siglo XXI (Internet, CD-ROM, multimedia, edición de documentos desde el propio domicilio o centro de trabajo, etc.).
.......................................................................
POSIBILIDADES DE LA AUTOEDICIÓN
¡Hola! ¡Bienvenido! Quizás eres un escritor aficionado que quiere editar un libro. ¿O eres un estudiante que quiere publicar su tesis? Tal vez trabajes en una revista o quieras crear tu propio fanzine. O puede que ya estés haciendo algo de esto y quieras abaratar costes o realizar trabajos mejor presentados. También puede ser que te interesen las nuevas tecnologías y prefieras crear una página en la web con la que llegar a más gente.
Ayer es historia
¡OH! Arduo trabajo era en los tiempos remotos dejar constancia de los sucesos más importantes. Pensemos en los primeros materiales usados para la escritura: la piedra o el barro cocido, que debía ser grabado a golpe de cincel. Un error cualquiera daba al traste con todo el trabajo.
A continuación se escribió sobre papiro, utilizando ya la tinta, material más flexible pero caro de fabricar. Vemos aquí a uno de aquellos reputados escribas concentrado en su importante trabajo.
Esto de que sólo unos pocos supieran escribir y leer continuó a lo largo de los tiempos,relegándose la cultura en la época medieval al ambito monacal. Imaginémonos a un monje inclinado sobre el scriptorio, dejándose sus cansados ojos en la elaboración de las miniaturas y caracteres de un hermoso códice, acompañado por la tenue luz de una miserable vela. Naturalmente, las representaciones que nos han quedado de esta labor son mucho más idílicas.
La imprenta supuso la gran revolución en el ámbito de la cultura y permitió el nacimiento de lo que hoy llamamos edición. Cada vez más gente tuvo acceso a los libros y, saltándonos varios siglos, llegamos al punto en el que cualquiera podía escribirse su propio libro a máquina. Pero escribir a máquina también tiene sus limitaciones. Por ejemplo, si queremos añadir texto a mitad de nuestro libro debemos mecanografiarlo de nuevo entero o, si así lo hemos estructurado, por lo menos un capítulo. Ocurre entonces que nos pasamos días y noches enteras delante de la máquina de escribir, cuyos primeros modelos hacían un ruido que no sería nada agradable para nuestros vecinos.
Con la informática todo esto puede quedar atrás. ¿Cómo? Vamos a verlo.
Hoy y más allá
Con los nuevos avances informáticos aplicados al mundo de la edición, escenas como estas no se volveran a repetir. La edición en papel ha experimentado una revolución, a lo que añadiremos las nuevas posibilidades que nos brinda el soporte informático.Su manejabilidad en cuanto a cambios en el documento, adicción de datos, inclusión de gráficos e imágenes,etc. pone la edición al alcance de más gente. A ello hay que añadir las espectativas que se abren en el campo de la difusión de documentos por Internet. ¿Será quizás Internet la editorial del nuevo siglo? (Pregúntale a Rappel)
¿Qué es la Autoedición?
Se entiende como la publicación asistida por ordenador, donde se aplica la nueva tecnología informática: el libro se crea mediante programas de tratamiento de texto e imágenes, se maqueta e incluso podemos imprimir los fotolitos, lo que facilita las tareas encaminadas a conseguir una obra final lista para su impresión y/o distribución. El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información permite aplicar el método y las técnicas de autoedición a las publicaciones en soportes magnéticos (Discos Compactos) y en la Web; en este último caso la difusión potencial es enorme.
En la autoedición, el autor es el responsable de todo el proceso y, en consecuencia, de los resultados finales; esta circunstancia aporta una gran autonomía y rapidez, a la vez que una reducción considerable de los costes, pero exige conocer el uso y posibilidades de una serie de herramientas informáticas (programas, equipos, soportes informáticos, etc.)
Desde el primer momento, al tener la obra soporte y formato electrónicos es mucho más fácil introducir cambios, probar cómo quedarían los textos bajo múltiples formatos, etc. En definitiva, obtener una obra a medida de cada autor, con un total control del producto desde que nace hasta que se decide su forma definitiva. Esto es posible gracias a que es el autor mismo el que decide en todo momento qué quiere y cómo lo quiere. Con un solo ordenador el autor es capaz de obtener por sí solo el producto listo para su envío directo a la
imprenta, que tan sólo realizará la tirada de ejemplares final. Esto supone la agrupación y realización conjunta de muchas de las etapas que antiguamente estaban diferenciadas en el proceso (editorial, correctores, galeradas, pruebas...). Con todo ello, la incorporación de las nuevas tecnologías consigue una rapidez de publicación hasta entonces impensable, lo que facilita enormemente algo tan fundamental como la rápida transmisión del conocimiento científico y la difusión de las obras.
--------------------------------------------------------------------------------
PROGRAMAS USADOS EN LA AUTOEDICIÓN
Word: programa de tratamiento de textos. Ofrece múltiples posibilidades en cuanto a permitir hacer modificaciones y adicciones en el texto, tipos y tamaños de letras a utilizar, inclusión de imágenes y gráficos. Muy usado para edición en soporte papel por su versatilidad.
Quark X-Press: programa de maquetación. Muy usado en la edición de revistas, periódicos, etc., por lo que resultará muy útil si lo que quieres es editar tu propio fanzine. Trata los documentos como objetos, con lo cual nos permite distribuir textos e imágenes en una página con bastante facilidad. También tiene opciones de tratamiento de texto, colores de fondo, guías para distribuir las columnas, etc. Las posibilidades son numerosas.
Photoshop: programa de tratamiento de imágenes.Útil tanto para edición en soporte papel como para la realización de páginas web. Permite manipular imágenes (cambiar colores, pasar las imágenes por distintos filtros para adecuarlas a nuestros propósitos, cortar o pegar elementos, etc.) Las imágenes pueden haber sido adquiridas de Internet o mediante programas de digitalización de imágenes a través de escáner como Fotolook.
Illustrator: programa de creación y tratamiento de imágenes y dibujos. A través de gráficos vectoriales permite realizar tus propias ilustraciones.
Fontographer: programa especializado en la creación de tipos. Muy útil cuando necesitamos realizar un texto en el que hemos de usar letras o caracteres especiales. Nos permite crear nuestros propios tipos de letra de manera relativamente sencilla. Quizás su opción más interesante sea la de dibujar las letras con el ratón como si escribieramos con un pincel, pudiendo elegir el grosor del trazo.
Netscape Editor: dentro del programa Netscape Navegator encontramos este editor de páginas web. Ideal para páginas sencillas, podemos ampliar sus posibilidades apoyándonos en el lenguaje HTML. Por ejemplo, la página que veis ha sido realizada con este editor. Con este tipo de programas la edición de documentos se introduce en la red, con las posibilidades de multidifusión que esto supone.
........................................................................
IMPRENTA - HISTORIA
--------------------------------------------------------------------------------
La invención de la imprenta, que no es europea, sino china, se remonta al año 960, durante el periodo de los Song (960 - 1279), en que se usaron en China tipos móviles de madera, uso que se extendió a Turquestán en 1280. El caso es que la Europa Central de principios del Renacimiento ya conocía el invento.
Aunque siempre se piensa en Maguncia como la cuna de la imprenta, parece ser que son los Países Bajos su más serio competidor, pues se imprimió allí con tipos móviles antes que en la ciudad alemana, y consta que es la única nación europea a la que los alemanes no llevaron la
imprenta.
Puede sacarse así la conclusión de que en Europa se estaba trabajando y buscando una técnica que hiciera posible la producción de libros a partir de un molde constituido por letras sueltas, en lugar de manuscribirlo o estamparlo en un bloque de madera grabada.
Parece ser que fueron naipes las primeras obras que se produjeron, a la vez que imágenes de santos, ya que en el Museo de Bruselas se conserva una xilografía de 1418, que representa a la Virgen rodeada de cuatro santos que es la más antigua que se conoce.
Por esta fecha se empezaron a grabar planchas con textos en letras góticas, a imitación de los códices de aquella época, como Donatos, Ars Moriendi, Biblia Pauperum, y otros.
El trabajo y el tiempo que invertían en grabar estas planchas fueron sin duda lo que indujo a buscar un medio de lograrlas con más facilidad y rapidez. Pero la verdadera invención se atribuye hoy casi sin dudas a Johannes Gutemberg, cuyo mérito fue el de fundir letras sueltas y adaptar una prensa de uvas renana para la impresión de pliegos de papel, que es lo que constituyó la
imprenta primitiva (1440); le sigue en importancia Peter Schöffer, que fue quien concibió los punzones para hacer las matrices y fundirlas en serie, y finalmente, Johan Fust, que aportó el capital para llevar a buen término la genial empresa.
En 1454 se publicaron las bulas de indulgencia encargadas por el papa Nicolás V para allegar fondos destinados a sufragar los gastos que ocasionaban las Cruzadas para liberar de la dominación turca los Santos Lugares, de estas bulas se conserva un solo ejemplar en la Biblioteca de Munich.
Existen también dos ediciones de la Biblia: la primera llamada "de 42 líneas", que se empieza a componer en el taller de Gutemberg en 1452 y es la única obra que se le atribuye con seguridad, y la segunda la "de 36 líneas" del año 1459, y hay opiniones de que con anterioridad a ellas se imprimió el Misal de Constanza, catalogado como "el libro tipográfico más antiguo que se conoce", que parece ser de 1450, o incluso antes. Desde luego, en esta obra parece que se hallan defectos de composición de los que adolecen las citadas Biblias, y que hay quien le considera como una primera impresión experimental.
En 1457 se termina de imprimir el Salterio de Maguncia, obra importantísima en la historia del libro y de la
imprenta pues es la primera obra impresa que indica el año de publicación y el lugar de impresión, que lleve marca de impresor y colofón, ilustraciones, impresión a más de un color, la primera que pasó directamente del impresor al encuadernador, sin pasar antes por los ilustradores, y finalmente, la primera que contiene una errata (que sería corregida en la edición de 1459): en el colofón dice Spalmor(um) en lugar de Psalmor(um).
Por lo que se refiere a España, la primera imprenta la instala Johann Parix en 1472 en Aguilafuente (Segovia), donde imprime un Sinodal en tipos romanos, primer libro español de que se tiene noticia.
En América, el primer país que cuenta con imprenta es México (1539), pero al resto del continente llega en los siguientes siglos, con gran retraso, debido a la oposición de las metrópolis que preferían enviar libros impresos antes que permitir que se imprimieran allí.
..................................................................................
JOHANNES GUTENBERG
Gutenberg fue un impresor alemán que nació en Maguncia (1397) y falleció en 1468. Su verdadero nombre era Johannes Gensfleisch.
Fue el inventor de la imprenta y de una tinta que permitía la impresión del papel por las dos caras.
A partir de 1438 comenzó a investigar sobre una técnica de impresión basada en el empleo de caracteres móviles. Se cree que la invención de la tipografía tuvo lugar hacia 1440. Ese mismo año se asoció con Johann Fust para impulsar la impresión de libros mediante la nueva técnica de tipos sueltos que pudieran combinarse a voluntad del impresor.
Se sabe que en 1440 pertenecía al gremio de los plateros y batidores de oro de Estrasburgo y que por esta época hizo pruebas de textos e ilustraciones sobre láminas de metal, sistema que ya era usado por otros .
En 1447 se asoció con Peter Schöffer, a quién había enseñado su técnica, e imprimió el Mainzer Psalterium (salterio maguntino), estampado con capitales a dos tintas.
En 1465, falto de recursos económicos, se acogió a la protección del arzobispo de Maguncia, Adolfo II de Nassau, quién le concedió un título de nobleza y le permitió vivir en su residencia de Eltwil. Falleció en 1468, como ya ha mencionado anteriormente.
Entre los libros que se le atribuyen a la impresión de Gutenberg, el más célebre es la Biblia llamada cuarenta y dos líneas (1455), por el número de líneas de que consta cada una da las dobles columnas.
Destacan también el Catholicon, de Juan de Gauna´que se publicó en 1460.
INFLUENCIAS EN EL INVENTO DE LA IMPRENTA: LA SOCIEDAD
El descubrimiento de la imprenta, a finales de la edad media, transformó la sociedad humana y abrió una nueva era al conservar el pensamiento escrito o la imagen y difundirlos en numerosos ejemplares, poniéndolos así al alcance de un numeroso público.
Dicha sociedad se caracterizaba por la existencia de una gran mayoría analfabeta, dónde la única cultura residía en los manuscritos que sólo existían en los conventos, es decir, estaban en poder de los monjes, los cuales a parte de rezar, se dedicaban a la copia de textos e ilustraciones. Los primeros libros impresos no tuvieron gran repercusión entre la mayor parte de la población, pero poco a poco el nuevo sistema de confección de libros se hizo mucho más barato, permitiendo que la cultura dejara de ser patrimonio exclusivos de unos pocos (que son precisamente los anteriormente nombrados, es decir, los poseedores de los manuscritos, más concretamente diré que nos estamos refiriendo al clero o clase dominante).
Este proceso citado (el de las copias de los monjes) era demasiado lento lo que dificultaba la expansión de libros (con lo cual también dificultaba la expansión de la cultura). Para los nuevos tiempos, en Europa, se necesitaba una sociedad más culta y por eso hizo falta que la información saliera de los muros de los conventos. Llegado este punto y bajo estas circunstancias surgió el invento desarrollado en estas páginas: la
imprenta.
Este proceso también es impulsado por el auge de la tinta (procedente de China) que se da en esta época.
Con la imprenta se pudo conseguir una mayor información para todas las personas y para todos los lugares, ya que el fácil manejo de este aparato hizo posible una rápida impresión de todo tipo de texto. La aparición de la
imprenta y, por lo tanto, de grandes cantidades de un mismo texto, significó, no sólo una mayor difusión de la cultura, sino también una nueva forma de recibirla. La transmisión de unos conocimientos a través de un libro se hace por medio de signos que hay que razonar, comprender y aceptar. Ese proceso supone un examen crítico de lo leído y la posibilidad de recurrir a la información transmitida tantas veces como sea posible. Estas peculiares condiciones no podían darse en una transmisión oral de la cultura en la que el maestro, el sacerdote o el jefe siempre o casi siempre, adoptaban una postura dogmática que no solía permitir la discusión ni, por la inmediatez del discurso, ni por la reflexión sobre los contenidos transmitidos. Es por lo tanto la sociedad un punto clave (como en todos los inventos) para la invención de la
imprenta.
Con todo esto estamos mostrando unas posturas de claro rechazo a la idea de que los inventos surjan por inspiración divina de una sola persona (en nuestro caso de Gutenberg).
Además de la sociedad, también hay determinadas personas que contribuyeron al invento de la
imprenta (como en cualquier otro invento), personas que duermen en el olvido de todos debido al nulo reconocimiento que recibieron en su época. Entre estas personas, y ya volviendo al tema en concreto de la
imprenta, podemos citar a: Bi Sheng (que inventó los caracteres móviles), Peter Schöffer, M. Friburger, M. Grantz, U.Gering, Lyon E. Dolet... y otros muchos que a estas alturas son imposibles de localizar, pero que merecen mención ya que con sus trabajos generaron un capital que se invirtió en las investigaciones de todos los inventos, y así los hicieron posible.
Pero todo esto no sólo se da en la imprenta, sino que es característico de todos los inventos, así que después de todas estas páginas escritas llegamos a la conclusión de dos ideas: de que para que se realice un fenómeno de este tipo tiene que darse una sociedad que necesite este invento y que detrás de esos inventores tan renombrados se esconden multitud de personas que han colaborado en la invención, ya sea de manera directa (colaborando en la invención) o de manera indirecta (obteniendo dinero, con sus trabajos, para invertir en los inventos, y aquí se incluyen a los jornaleros, campesinos, siervos esclavos...).
........................................................................
El Inventor de la Imprenta en Occidente
De acuerdo a la tradición occidental, el alemán Johann Gutenberg, originario de la Ciudad de Maguncia (Mainz), inventó la
imprenta en Occidente en 1450. La publicación más famosa de este impresor es la conocida Biblia de Gutenberg.
La figura de Martín Lutero y la Reforma, así como las subsiguientes guerras religiosas, dependían en gran medida de la prensa y del flujo continuo de impresos.
..............................................................................
Mas sobre Johann Gutenberg
(Henne Gänsfleisch zur Laden, comúnmente llamado Gutenberg).
Inventor de la imprenta de tipo móvil; nacido alrededor de 1400; muerto en 1467 o 1468 en Mainz. Gutenberg fue el hijo de Friele (Friedrich) Gänsfleisch y Else Wyrich. Su apellido se derivó del nombre de la casa habitada por su padre y sus ancestros paternos "zu Laden, zu Gutenberg". La casa de Gänsfleisch era cuna de familias de patricios del pueblo, cuyo linaje se remonta al siglo trece. A partir del siglo catorce sus ancestros se dividen en dos ramas: la línea de la cual el inventor proviene y la línea de Sorgenloch. Durante los siglos catorce y quince sus descendientes reclamaron su posición hereditaria como Hausgenossen, o herederos del nombre familiar y de la jefatura de la casa de la moneda arzobispal. En tal condición indudablemente adquirieron conocimientos considerables y habilidades técnicas en metalurgia. Fueron los proveedores de metal para ser acuñado en la casa de la moneda, modificaron las diversas clases de monedas y participaban en los procedimientos judiciales en los casos de falsificación. Respecto del padre de Johann Gutenberg, Friele Gänsfleisch sabemos tan solo que contrajo matrimonio en 1386 con Else Wyrich, hija de un burgués de Mainz, Werner Wyrich zum steinern Krame, y que murió en 1419. Su esposa le siguió en 1433. De sus tres hijos — Friele (m. 1447), Else, y Johann — éste último, el inventor de la tipografía, nació en algún momento durante la última década del siglo catorce, presumiblemente entre 1394 y 1399 en Mainz en la Hof zum Gutenberg, localizada hoy en Christophstrasse.
Todo lo que hoy conocemos de su juventud es que en 1430 no se encontraba en Mainz. Se presume que emigró por razones políticas a Estrasburgo, donde la familia, posiblemente, tenía contactos importantes.
El primer registro que se conoce de la estadía de Gutenberg en Estrasburgo es del 14 de Marzo de 1434. Formó parte, acorde con su rango, de la clase Patricia de la ciudad y simultáneamente formó parte de la asociación de orfebres, lo cual es considerado un procedimiento inusual característico, sin embargo, de su incansable actividad técnica. Las artes que Gutenberg enseñó a sus pupilos y asociados, Andreas Dritzehn, Hans Riffe, y Andreas Heilmann, incluían el tallado de gemas, la manufactura de lupas y el arte de la
imprenta, tal como se deriva de los registros de un pleito establecido entre Gutenberg y los hermanos de Georg y Klaus Dritzehn. En tales registros Gutenberg aparece claramente como un originador técnico y el gerente del negocio referente al "Nuevo Arte". Un testigo afirma que en su condición de Orfebre había provisto "requisitos de
imprenta" por el valor de 100 gulden. Allí mismo se hace mención de una prensa construida por Konrad Saspach, un tornero, con algunos aditamentos peculiares (tornillos). El pleito registrado, obviamente, estaba relacionado con experimentos en tipografía, sin embargo no hay posibilidad de detectar materiales impresos que se remonten a la época de tales experimentos.
La aparición en Aviñon del platero Waldvogel, quien allí enseñó "escritura artificial" durante 1444 y quien poseía alfabetos manufacturados en acero, una prensa con tornillos de hierro y otras máquinas, parece haber tenido alguna relación con los experimentos de Gutenberg. Desafortunadamente no hay ejemplos que hayan sido preservados de los primeros experimentos de Gutenberg ni de Waldvogel. En el año de 1437 Gutenberg fue demandado por "incumplimiento de promesa de matrimonio" por una joven patricia de Estrasburgo, Ennel zur eisernen Tür. No hay nada que indique si ésta demanda terminó en matrimonio o no, sin embargo Gutenberg abandonó Estrasburgo cerca de 1444. Poco después y con enormes costos monetarios parece haber perfeccionado su invento, tal como se demuestra en los más antiguos ejemplos de impresión que se conocen: ("Weltgerichtsgedicht": el poema del juicio final y el "Calendario para 1448"). Lo anterior parece estar confirmado por el hecho de que Arnolt Gelthuss, un pariente de Gutenberg, le hubiera prestado en el año 1448, 150 gulden. En 1450 Gutenberg formó una asociación con un rico burgués de Mainz, Johann Fust, con el propósito de terminar su máquina e imprimir la denominada "Biblia de 42 líneas", tarea que fue terminada entre los años 1453 – 1455 en la Hof zum Humbrecht (hoy Schustergasse, 18, 20). Fust entabló demanda en 1455 para recuperar los 2000 gulden que le había anticipado y obtuvo parte de la cantidad del dinero con sus respectivos intereses. Como resultado de la insolvencia de Gutenberg la maquinaria y los tipos que había fabricado y pignorado a favor de Fust quedaron de propiedad de éste último. Además de los tipos para la impresión de la Biblia de 42 líneas, la pignoración involucraba un copioso inventario de tipos los cuales, evidentemente habían sido preparados para la edición de los Salterios, la cual fue impresa por Fust y Schäffer en agosto de 1457. Lo anterior incluía nuevos tipos en dos tamaños lo mismo que las mundialmente famosas letras iniciales con su ingenioso mecanismo para impresión a dos colores. Alrededor de 1457 Gutenberg perdió también sus tempranas fuentes de tipos los cuales había construido para su Biblia de 36 líneas y que tuvo en su poder hasta la cuarta década del siglo. Mucho antes de imprimir esta Biblia los tipos habían sido utilizados en una edición del "Weltgerichtsgedicht", en el calendario para 1448, en ediciones de Donato, y otros varios trabajos impresos. La mayoría de éstos tipos cayeron en poder de Albrecht Pfister en Bamberg. Posteriormente Gutenberg manufacturó un nuevo equipo de impresión con la ayuda recibida de Conrad Humery, un rico y distinguido doctor de leyes, líder del partido popular y canciller del concejo. Dicho equipo fue utilizado para la impresión del denominado "Catholicon" (lexicón gramático y alfabético) en el año 1460, lo mismo que en varios libros pequeños impresos en Eltville hasta el año 1472 por los hermanos Echtermünze, parientes de Gutenberg.
Poco más se sabe de Gutenberg. Estamos conscientes de que sus años de declive los pasó en la corte del Arzobispo Adolf de Nassau, a cuyo oficio fue nombrado el 18 de Enero de 1465. La distinción que se le confirió le otorgaba prestaciones tales como vestido y otras provisiones lo que le evitó pasar mayores necesidades. Con toda probabilidad murió en Mainz hacia el final de 1467 o comienzos de 1468, y fue enterrado seguramente como un terciario en la iglesia Franciscana que ya no existe.
Una nube de profunda oscuridad oculta casi toda la vida del inventor; su personalidad, el tiempo y lugar de sus inventos y especialmente la parte que tomó personalmente en la producción de los trabajos impresos que nos han llegado desde sus tiempos hasta nuestros días. Por otro lado, investigación experta ha arrojado mucha luz respecto de los trabajos impresos conectados con el nombre de Gutenberg y ha establecido de una manera más definitiva la naturaleza de su invento. Del examen técnico de las impresiones más antiguas de Gutenberg, el "Poema del Juicio Final" y el "Calendario de 1448" se demostró que efectuó mejoras significativas a los métodos de impresión y sus auxiliares técnicos, especialmente en lo concerniente a la tinta de imprimir y la construcción de prensas de impresión. Por supuesto no tuvo que inventar, por haberlo sido hecho mucho antes, el tallado de las letras, el troquel, o la manera de obtener impresión a partir del troquel. Todos éstos ya eran de uso común en los tiempos de Gutenberg tal como se infiere de los troqueles de acero utilizados por los plateros y encuadernadores, lo mismo que las matrices utilizadas para estampar letras y diseños ornamentales en el proceso de acuñar sellos y monedas. La impresión mecánica de la escritura a mano era igualmente conocida desde hacía mucho antes. Los impresos de los denominados Formschneider (grabadores de madera) particularmente las cartas de juego, estampas de santos, y libros de bloques, prueban mas allá de alguna duda que la escritura a mano había sido reproducida mecánicamente mediante tallas en madera desde los comienzos del siglo quince. Sin embargo el invento de Gutenberg no tenía nada que ver con la talla en madera o sus técnicas. Gutenberg fue un orfebre, un trabajador de los metales y un lapidario, y su invento tanto en su concepción como su ejecución demuestra las habilidades del trabajador de metales.
Gutenberg copió los tipos separados en moldes metálicos. Los tipos así producidos fueron construidos de tal manera que podían ser alineados de manera similar al manuscrito que él copiaba. El objetivo de Gutenberg, difícil en extremo tanto desde el punto de vista técnico como estético, era el reproducir mecánicamente las letras utilizadas en los manuscritos Vg. los libros de esos tiempos. Los trabajos impresos por Gutenberg prueban someramente que los tipos utilizados en ellos fueron hechos por un proceso de vaciado muy similar al proceso utilizado hoy. Los patrones de letras eran cortados en pequeñas varas de acero denominadas patrices y los troqueles hechos de ésta manera se imprimían en algún metal blando tal como cobre, produciendo así las matrices las cuales eran fundidas en el molde para que conformaran la "cara" y el "cuerpo" del tipo en una misma operación. El tipo utilizado en la impresión representa entonces una multiplicidad de reproducciones fundidas a partir del troquel original o patriz. Adicionalmente al proceso técnico de fundición de tipos, Gutenberg se vio enfrentado a un problema no menos difícil como era el poder copiar la hermosa caligrafía encontrada en los libros del siglo quince sin dejar de lado la posibilidad de grabar y fundir las formas individuales, ya que los tipos fundidos individualmente deben ser réplicas exactas del modelo. El genio de Gutenberg encontró una brillante solución a dicho problema y a todos sus complicados detalles. Aún en los primeros tipos que construyó (Vg. en el calendario para 1448), podemos reconocer no solamente la reproducción espléndida de las formas del manuscrito original sino también la artística remodelación de las letras individuales para cumplir con los requisitos técnicos. En otras palabras, podemos ver el trabajo de un artista calígrafo de primer orden. Gutenberg aplicó las reglas de la caligrafía al arte de la fundición de letras, observando particularmente el principio que exige dejar siempre la misma cantidad de espacio entre las columnas verticales del texto. Consecuentemente Gutenberg manufacturó para cada letra dos moldes visiblemente diferentes: El molde normal o separado y el molde compuesto o unido que comienza unido al tipo adyacente para efectos de evitar interrupciones en el trazado. Es importante anotar que este tipo único de letra se encuentra solamente en cuatro tipos, los cuales todos están asociados con Gutenberg. Ningún tipógrafo del siglo quince pudo seguir el ideal del inventor, y por consiguiente la investigación atribuye a Gutenberg la creación de los tipos de ésta naturaleza, tal como los tipos usados en las dos Biblias y en los dos Salterios. El genio e inventiva pura y siempre en ascenso de Gutenberg se reconocen especialmente en el magnífico diseño y en la preparación técnica del Salterio de 1457, donde se logró una significativa mejora técnica al lograr las iniciales a dos colores del Salterio. La precisión y riqueza que ahora había sido hecha posible en la impresión a colores significó un avance importante sobre los estándares logrados hasta entonces en anteriores ediciones.
El invento de Gutenberg se propagó rápidamente luego de la catástrofe política de 1462 (la conquista de la ciudad de Mainz por Adolfo de Nassau) y encontró una recepción entusiasta en todos los centros de cultura. Los nombres de mas de 1000 impresores en su mayoría de origen alemán, han llegado hasta nosotros desde el siglo quince. En Italia encontramos mas de 100 impresores alemanes, en Francia 30, en España 26. La mayoría de los primeros impresores que salieron de Alemania habían aprendido su arte en Mainz donde se les conocía como "orfebres". Aquellos que indudablemente fueron discípulos de Gutenberg y quienes probablemente fueron ayudantes en la casa de impresión Gutenberg-Fust estaban (además de Schäffer), Numeister, Keffer, y Ruppel; Mentel en Estrasburgo (antes de 1460), Pfister en Bamberg (1461), Sweynheim en Subiaco y Roma (1464), y Johann von Speyer en Venecia (1469).
El invento de Gutenberg debe ser clasificado entre los grandes acontecimientos de la historia del mundo. Provocó una revolución en el desarrollo de la cultura difícilmente igualada por cualquier otro incidente de la Era Cristiana. La facilidad en la diseminación del intelecto era una condición necesaria para un rápido desarrollo de las ciencias en los tiempos modernos. Al suceder en momentos en que la ciencia se secularizaba cada vez mas y su cultivo ya no estaba entregado únicamente a los monjes, puede decirse que la época se vio impregnada de su invento. El invento de Gutenberg pues, no puede ser separado del progreso de la ciencia moderna, sino que también es, indudablemente, un factor indispensable en la educación del pueblo en general. La Cultura y el Conocimiento, hasta entonces considerados privilegios aristocráticos exclusivos de ciertas clases sociales, fueron popularizados por la tipografía, a pesar de que, afortunadamente, en el proceso inició a una revolución interna del mundo intelectual que lo llevó a la dirección a lo que es profano y libre de ataduras.
...................................................................................
LA IMPRENTA
El nacimiento de la impresión exigió técnicamente tres elementos básicos. Para poder imprimir un texto se necesitaba obligatoriamente el papel, porque por su bajo costo y su carácter liso era el que más se prestaba para tales fines.
El papel llegó al continente europeo en el siglo XII, a través de los árabes, como artículo de importación, convirtiéndose en el producto más importante para la
imprenta.
La segunda "condición'' era las tintas y colorantes y el último elemento cualquier Superficie que contuviera la imagen que se quisiera imprimir. En principio se utilizó la madera y la piedra como superficie.
Dos mil años antes de Cristo, China, la tierra de Mao Tse-Tung y Confucio, poseía estos tres elementos indispensables para el manejo de la
imprenta. En esa nación se utilizaron pilares de mármol, sobre los que esculpieron textos en honor a Buda,
precursor y fundador de la religión budista.
En el siglo XI, en plena era cristiana, el alquimista chino Bi Sheng usó por primera vez tipos móviles y cubos de madera en cuyos extremos habían sido talladas las Letras con un pegamento que le permitía retirar las primeras y luego volver a
utilizarlas. El gran número de signos que componen el alfabeto chino impidió la divulgación y desarrollo del invento de sheng.
La imprenta
El honor de haber iniciado los procedimientos modernos de las artes gráficas le corresponde al alemán Johannes Guttemberg, quien utilizó móviles metálicos que llevaban grabados las letras, los signos de puntuación y que sí podían utilizarse muchas veces. Como se ha visto, uno de los problemas encontrados en la fabricación de las letras era el hecho de que los primeros tipos eran muy frágiles y se rompían con facilidad, obligando a emplear mucho más tiempo en mecanismos y por ende nuevas letras.
La impresión de Guttemberg, más flexible, produjo trabajos de más calidad y permitió imprimir ambos lados de cada hoja.
El siglo XVI trajo consigo adelantos mecánicos que regularon la presión de la platina, la nueva modalidad evitó las manchas de tintas que aparecían en los impresos.
Como toda generación que nace y se fortalece, todo invento presentado al público sufre transformaciones que en muchos casos traen como consecuencia su perfeccionamiento. Gran Bretaña construyó la prensa de metal en la misma época que apareció en Francia dos métodos recientes de impresión, como la estereotipia que multiplicó la velocidad de la edición.
Mecanización
Las innovaciones instrumentales condujeron a la mecanización del arte la impresión que terminó creando máquinas de composición de textos, alimentación de papel y hasta encuadernación de libros.
Sin duda uno de los pasos fundamentales fue el reemplazo de la plancha prensadora del papel, por un cilindro que lo oprime sobre el molde entintado. El uso del cilindro permitió regular la presión del papel sobre el molde aumentando la calidad de la impresión. El periódico británico The Times se imprimía a partir de 1814 siguiendo éste sistema.
La linotipia o la máquina que componía las líneas completas, inventada en 1880, en Estados Unidos por el alemán Ott Mar Mergenthaler fue un paso más de avance en el mundo de las artes gráficas. El linotipo hizo innecesaria la composición de las líneas a mano. En su espacio físico poseía un contenedor desde el cual se deslizaban los signos al presionar un teclado que podía usarse muchas veces. El linotipista u operador de la máquina presionaba las teclas y ésta por sí sola componía, fundía y ordenaba las líneas, sobre las cuales hoy escribimos.
Impresor
Nelson Domínguez de la impresora Teófilo señala que la imprenta es un arte porque "en ella se manifiesta todo lo que se quiera lograr en el ámbito de publicidad''.
A pesar de los embates de la computadora, la informática no ha podido desmoralizar la
imprenta, los cheques pueden diseñarse con el "mouse'' pero necesitan ser reproducidos y éste es el trabajo cumbre de los impresores. El elemento principal del oficio continúa siendo el papel, pero las técnicas han sido perfeccionadas con el uso del sistema de impresión off set.
"Antes se trabajaba con dibujantes que diseñaban el arte, ahora lo hace el computador'' y se utiliza la impresión en rollos o flexografía "para etiquetas adhesivas'', expresa Domínguez.
..................................................................................
Historia del Papel
Según la tradición, el primero en fabricar papel, en el año 105, fue Cai Lun (o Tsai-lun), un eunuco de la corte Han oriental del emperador chino Hedi (o Ho Ti). El material empleado fue probablemente corteza de morera, y el papel se fabricó con un molde de tiras de bambú. El papel más antiguo conservado se fabricó con trapos alrededor del año 150. Durante unos 500 años, el arte de la fabricación de papel estuvo limitado a China; en el año 610 se introdujo en Japón, y alrededor del 750 en Asia central. El papel apareció en Egipto alrededor del 800, pero no se fabricó allí hasta el 900.
El empleo del papel fue introducido en Europa por los árabes, y la primera fábrica de papel se estableció en España alrededor de 1150. A lo largo de los siglos siguientes, la técnica se extendió a la mayoría de los países europeos. La introducción de la
imprenta de tipos móviles a mediados del siglo XV abarató enormemente la impresión de libros y supuso un gran estímulo para la fabricación de papel.
El aumento del uso del papel en los siglos XVII y XVIII llevó a una escasez de trapos, la única materia prima satisfactoria que conocían los papeleros europeos. Hubo numerosos intentos de introducir sustitutos, pero ninguno de ellos resultó satisfactorio comercialmente. Al mismo tiempo se trató de reducir el coste del papel mediante el desarrollo de una máquina que reemplazara el proceso de moldeado a mano en la fabricación del papel. La primera máquina efectiva fue construida en 1798 por el inventor francés Nicholas Louis Robert. La máquina de Robert fue mejorada por dos papeleros británicos, los hermanos Henry y Sealy Fourdrinier, que en 1803 produjeron la primera de las máquinas que llevan su nombre. El problema de la fabricación de papel a partir de una materia prima barata se resolvió con la introducción del proceso de trituración de madera para fabricar pulpa, alrededor de 1840, y del primer proceso químico para producir pulpa, unos 10 años después.
Estados Unidos y Canadá son los mayores productores mundiales de papel, pulpa y productos papeleros. Finlandia, Japón, la antigua Unión Soviética y Suecia también producen cantidades significativas de pulpa de madera y papel prensa.
el papel _historia del papel
Origen del papel
El vocablo papel –“papyrus”, en latín-, alude a la planta egipcia Cyperus papirus , de la familia de las Ciperáceas , cuyas hojas sirvieron como soporte de escritura a los egipcios, griegos y romanos entre el 3.000 a C. y el siglo V d.C.
Los egipcios obtenían el papiro de una planta del mismo nombre (llamada thuf en el antiguo Egipto), caracterizada por sus hojas largas, tallos blandos -de parte inferior muy gruesa- y sección triangular. La médula del papiro era consumida como alimento una vez hervida y también se usó en la elaboración de un material similar al papel.
En Egipto se fabricó el papiro a partir de capas estiradas de la médula, las que se ordenaban en forma transversal. Esta pulpa se impregnaba de agua, se prensaba y se secaba; una vez seca, se frotaba contra una pieza de marfil o una concha lisa para darle más suavidad a su textura. El tamaño fluctuaba entre los 12,5 x 12,5 cm y entre los 22,5 x 37,5 cm. Cada hoja se unía a otra, formándose rollos de entre 6 y 9 metros, aunque se han encontrado de longitud superior a los 40 m.
Chinos: Pioneros en la fabricación del papel
En el año 105 d.C., el señor T'sai Lun, que era un empleado del emperador chino Ho Ti, fabricó por primera vez un papel, desde una pasta vegetal a base de fibras de caña de bambú, morera y otras plantas, dando origen al papel que conocemos hoy. T'sai Lun emprendió esta tarea siguiendo órdenes expresas del emperador, quien le ordenó buscar nuevos materiales para escribir sobre ellos. Durante 500 años la técnica de la elaboración del papel perteneció sólo a los chinos, quienes la guardaron celosamente durante ese largo período.
Manufactura de papel en la Antigua China.
Expansión del papel
Alrededor del 600 d.C. el papel llegó a Corea y Japón, países en los cuales se comenzó a fabricar en forma manual, de acuerdo a la antigua tradición; coreanos y japoneses fueron perfeccionando paulatinamente este sistema.
En el año 750 d.C. los conocimientos para la fabricación del papel llegaron al Asia Central, el Tibet y la India. Posteriormente los árabes, en su expansión hacia el oriente, se familiarizaron con los métodos de producción del papel de escribir y crearon molinos de papel en Bagdad, Damasco, El Cairo y –más tarde- en Marruecos, España y Sicilia. Los árabes no tenían fibras frescas, de manera que para producir papel extrajeron la materia prima de sus antiguas alfombras; luego usaron harneros hechos de caña y fabricaron hojas delgadas recubiertas con pasta de almidón. Este papel era de apariencia fina y resistía muy bien la escritura.
Al entrar en Europa, los árabes introdujeron en ese continente el secreto de la fabricación del papel; países como Italia y España desarrollaron rápidamente este descubrimiento.
Curiosamente, el papel apareció en Egipto –país creador del papiro- alrededor del año 800 d.C. (700 años después de que el papel fuera creado por el chino T'sai Lun), iniciando los egipcios su fabricación 100 años después.
Europa: de país en país
En Europa, el primer ejemplar escrito en papel es una carta árabe que data del año 806, la que se conserva en Holanda, en la Biblioteca Universitaria de Leyden. Antes de la aparición del papel, los europeos utilizaban el pergamino, producido de delgadas capas de piel de vaca, oveja o cabra.
La primera fábrica de papel europea se estableció en España, cerca del año 1150. Durante los siglos siguientes la técnica se extendió a la mayoría de los países de Europa; a mediados del siglo XV, con el invento y la introducción de la
imprenta de tipos móviles, la impresión de libros pudo hacerse a más bajo costo y fue un gran estímulo para la fabricación de papel.
El aumento en el uso del papel durante los siglos XVII y XVIII motivó una escasez de telas y trapos, únicas materias primas satisfactorias que conocían los papeleros europeos; intentaron introducir diversos sustitutos pero ninguno dio buenos resultados. También se intentó reducir el costo del papel a través de una máquina que reemplazara el proceso de fabricación manual.
Cada vez más cerca y de mejor calidad
Fue un francés, Nicholas Louis Robert, quien, en 1798, construyó una máquina efectiva, la que fue mejorada por dos británicos –los hermanos Henry y Sealy Fourdrinier-, quienes en 1803 crearon la primera de las máquinas marcadas con su apellido. En 1840 introdujeron el proceso de trituración de madera para fabricar pulpa, con lo cual se pudo fabricar papel a partir de una materia prima de más bajo costo. Diez años después se realizó el primer proceso químico para producir la pulpa, lo cual también colaboró a la reducción de costos.
En 1844, Federic Gottlob Seller sería el primero en obtener, mediante un procedimiento mecánico, pasta de madera. Hacia 1852, Meillier descubrió la celulosa y Tilghman patentó el procedimiento mediante el cual, y por medio de la utilización de bisulfito de calcio, se obtenía celulosa de la madera.
Desde esa fecha, todos los esfuerzos convergerían hacia la búsqueda del perfeccionamiento de máquinas y técnicas, la renovación de materiales y la disminución de los tiempos de producción.
...................................................................................
Marketing
Express